jueves, 30 de noviembre de 2006

Veraneo en Egipto: Ras-el-Bar y Sharm El Sheikh

Posted on 4:52 p. m. by gobi66

Ahora mismo me encuentro en el Cairo por motivos profesionales y por cuarta vez en estos últimos tres años. Esta semana he tenido que pernoctar en Ras-el-Bar, una ciudad situada en el delta del Nilo, cercana a Damietta donde estaba la empresa a la que fuí.

Como nota curiosa, comentar que Damietta fué el puerto donde desembarcó Alejandro Magno iniciando desde ahí su conquista del mundo conocido (leed Alexandros de Manfredi). La parte curiosa acaba ahí. La ciudad hoy en día se divide en dos: la vieja Damietta y la nueva Damietta. Ambas, pero más la primera, son un reflejo del Egipto real, nada turístico.

Calles sin asfaltar, basura delante de los edificios, vacas, cabras, burros y demás animales rebuscando entre las basura y campando a sus anchas por la ciudad. Ya he dicho en algún post anterior que soy extremadamente escrupuloso. Al pasar por el centro de la ciudad he podido ver una carnicería a pié de carretera (con la carne colgando fuera) y al lado de una herrería donde estaban forjando hierro. Además, por la carretera del Cairo a Damietta tuve la suerte de ver en la cuneta una vaca muerta ... hacía ya días. En toda esta semana, no he probado la carne.

Como dije antes, las noches las pasaba en un hotel de Ras-el-Bar, que por lo visto es una ciudad de veraneo de los egipcios. De hecho, para entrar en la ciudad hay que pagar, puesto que tiene categoría de resort.

El año pasado, mi mujer y yo decidimos viajar a Egipto. Por ser un pais, que no entra dentro de mis destinos voluntarios, negocié con ella el siguiente planteamiento de viaje:

  • 1 día en Luxor
  • 5 días en Sharm El Sheikh
  • 1 día en el Cairo

de esta manera teníamos, aunque no en la misma proporción, cultura y relax.

El día que pasamos en Luxor, pudimos visitar el valle de los Reyes (3 tumbas), unos cuantos templos y comer en el Nilo. Muy turístico e impresionante.

Los 5 días que pasamos en Sharm El Sheikh fueron los más relajados de toda mi vida. El hotel que conseguimos en oferta, Intercontinental Garden Reef Sharm El Sheikh, lo recomiendo vivamente. Tiene una playa privada con un arrecife único. La sensación de levantarte de la tumbona, caminar unos metros, sumergirte en un agua cristalina, cálida y llena de peces de todos los colores y formas es un auténtico momento MasterCard. No tiene precio, ni palabras para describirlo.

El segundo día contratamos una excursión al parque natural de Ras Mohamed, consistente en coger un barco, navegar un par de horas por el Mar Rojo (que por cierto, para ser un mar cerrado, se mueve bastante) y realizar unas tres o cuatro paradas para bucear o simplemente hacer "snorkel", siendo esta última nuestra opción. No nos arrepentimos de la excursión, pero lo que allí pudimos ver no tenía nada que envidiar al arrecife de nuestro hotel.

El último día volamos a el Cairo, donde pasamos el día visitando las pirámides, paseando por el centro de la ciudad y regateando en el Bazar Jan el Jalili, donde poca cosa había que comprar.

Puedo garantizar que el tráfico en el Cairo ha rebasado la categoría de caos, siendo para un extranjero imposible circular allí, salvo que haya entendido las dos normas de circulación locales:

  • no hay normas, todo está permitido
  • hay que tocar el claxón permanentemente

En resumen, tengo ganas de volver a Egipto, pero solamente por placer y a Sharm El Sheikh. El resto del pais no está hecho para mí.

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